¿En plena pubertad? Evita discusiones con tu hijo

Bien lo decían nuestras abuelas, uno nunca deja de ser madre, sin embargo, existen distintas etapas en las que nos sentimos rebasadas. Y no hay que confundirse, que nada tiene que ver con ser buena o mala madre, simplemente son periodos de transformación en los que no sólo evolucionamos como mamás y personas, sino que a su vez, nuestros pequeños empiezan a crecer.

Cuando entran a la adolescencia, no sólo necesitan de una vigilancia constante, sino de un apoyo distinto. Es decir, es indispensable encontrar un equilibrio entre no descuidarlos, pero tampoco invadirlos como cuando eran niños, pues empieza su desarrollo como adulto, la llamada pubertad.

Sin duda, encontrar dicho equilibrio resulta complicado, pues nuestro deber de madre y los cambios hormonales de nuestros hijos entran en conflicto. Pero, ¿qué es la pubertad? Es el proceso que deja atrás la niñez para convertirla en adultez, es un periodo en el cual se experimentan un sin fin de emociones y transformaciones físicas, donde los caracteres sexuales secundarios se desarrollan.

Dichos aspectos propios de la adolescencia, pueden ocasionar distintos cambios en la forma de actuar de nuestros hijos. Hay quienes se aíslan, quienes se alteran, quienes se rebelan y quienes no entienden bien a bien lo que les sucede, cualquiera que sea el caso de tu hijo, conllevará cambios en la relación familiar.

Si bien durante la infancia los cuidados suelen ser delicados, ya que no pueden valerse por sí mismos y requieren de un apoyo constante, pues están en una etapa de aprendizaje. La adolescencia debe llevarse con cautela, al final todo retomará su ritmo, así que es mejor evitar conflictos que puedan perjudicarlos en un futuro, llevar una relación estable dependerá principalmente de los padres.

Sin embargo, no se trata de sobreprotegerlos o castigarlos, lo conveniente es tratar de entenderlos; la evolución por la que están pasando es un cambio general que no depende de ellos. Por tanto, resulta complicado controlar cualquier emoción, en cambio para nosotros puede ser más fácil llevar la situación, que entrar en conflicto. La clave está en conocerlos, saber lo que les gusta o les afecta y así encontrar la mejor forma para reaccionar ante ellos. De este modo no sólo brindaremos el apoyo de madre, sino que sabremos ser amigos, ponernos en su lugar pero con la experiencia de saber y demostrarles que cualquier impulso puede convertirse en un error a futuro.

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